sábado, 17 de julio de 2010

Los asesinos de Ernest Hemingway en el cine



     No son pocos los que opinan que es en el relato corto donde brilla con mayor intensidad el talento literario de Ernest Hemingway. Sin lugar a dudas Los asesinos (1927) es uno de sus relatos más famosos, además de contarse entre los que han recibido más atención por parte del séptimo arte. En apenas unas diez páginas Los asesinos describe la tensa situación vivida en el restaurante de un pequeño pueblo cuando dos asesinos, Al y Max, entran preguntando por Ole Andreson, alias El Sueco. Como El Sueco cena todas las noches en la cafetería los dos asesinos deciden esperarle con la intención de matarle por encargo de no se sabe quién, motivo por el que retienen a los empleados y clientes del bar. Tras esperar un rato y al no aparecer El Sueco, los dos asesinos deciden buscarle en la pensión en la que se hospeda, momento que Nick, uno de los clientes retenidos por los matones, aprovecha para avisar a Andreson. Sin embargo éste no solo se niega a explicar los motivos por los que su vida corre peligro (“Me metí donde no debía…”, comenta vagamente), sino que inexplicablemente renuncia a huir, esperando tranquilamente la llegada de sus asesinos. Cuento dotado de un estilo conciso y austero (casi no hay descripciones y la mayor parte del relato consiste en diálogos), Los asesinos expresa admirablemente la actitud pesimista y escéptica de su autor, quien a través del personaje de El Sueco expone la inutilidad de intentar escapar del aciago destino.

     Dos han sido los largometrajes que se han inspirado en el relato de Hemingway: Forajidos (The killers, Robert Siodmak, 1946) y Código del hampa (The killers, Don Siegel, 1964). El primero constituye una de las grandes obras maestras del cine negro, un clásico inolvidable filmado en un blanco y negro casi expresionista y considerado por Hemingway como la mejor adaptación cinematográfica de su obra. Los primeros y antológicos quince minutos de Forajidos traducen en imágenes las páginas escritas por Hemingway, narrando la tensa situación vivida en la cafetería y los vanos esfuerzos de Nick (Phil Brown) por evitar el asesinato de El Sueco (Burt Lancaster, en su primer trabajo en el cine), quien con una actitud aún más derrotista que en el relato original renuncia a huir de una muerte segura. Resulta sorprendente la extrema fidelidad a la fuente original de toda esta secuencia, hasta el punto de que la mayoría de diálogos son idénticos a los de Los asesinos; sin embargo Siodmak introduce una pequeña pero importante variación, pues al contrario que en el relato aquí sí se nos muestra el momento del asesinato de El Sueco, lo que nos regala una de las imágenes más memorables de la cinta: los fogonazos de los disparos iluminando fugazmente los rostros de los asesinos en la oscura habitación en la que cometen el homicidio.

     El guión de Forajidos, escrito por Anthony Veiller y, sin acreditar, los realizadores John Huston y Richard Brooks, resuelve con talento el difícil problema de cómo convertir en un largometraje un relato de tan pocas páginas. Tras la trágica muerte de El Sueco la película sigue las pesquisas del agente de seguros Jim Reardon (Edmond O’Brien), quien se entrevista con aquéllos que conocieron al fallecido dando lugar a una serie de flashbacks que nos llevan a su pasado, siguiendo de este modo una estructura argumental claramente inspirada en Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941). El propósito de Reardon es dar respuesta a los dos grandes enigmas que plantea Hemingway en su cuento: los motivos por los que los asesinos han recibido el encargo de acabar con la vida del protagonista y, especialmente, la razón por la que éste decide dejarse matar. La película se convierte de este modo en el retrato de uno de los personajes más tristes del cine negro, un hombre engañado por todos que en realidad ya murió mucho tiempo atrás cuando fue vilmente traicionado por Kitty Collins, la pérfida femme fatale encarnada por Ava Gardner. Todo ello filmado con mano maestra por Siodmak, quien construye una turbia atmósfera a partir de sucios estadios de boxeo, húmedas celdas penitenciarias y solitarias habitaciones de hotel, consiguiendo además secuencias tan antológicas como la del robo en la fábrica, filmada en un único y extraordinario plano secuencia. Forajidos se erige así como una de las cumbres del maravilloso film noir de los 40, siendo además una de sus muestras más completas puesto que en ella aparecen gran parte de sus constantes argumentales: además de algunas ya citadas como la femme fatale o el mundo del boxeo (en lo que por otra parte no deja de ser un guiño a una de las principales aficiones de Hemingway) destacan otras como una larga estancia en la cárcel, un meticuloso plan de robo, las disputas a la hora de repartir el botín, la búsqueda de refugio fuera de la gran ciudad -recuérdese la magistral Retorno al pasado (Out of the past, Jacques Tourneur, 1947), película con la que Forajidos guarda ciertas similitudes- o la relación de amistad mantenida por dos hombres situados a ambos lados de la ley, tema que Siodmak y Lancaster retomarían en la posterior y muy apreciable El abrazo de la muerte (Criss Cross, 1949).

     Casi veinte años después de la película de Siodmak llegaría la segunda gran adaptación de Los asesinos con Código del hampa, una excelente película en principio concebida para televisión pero que debido a su calidad acabó siendo exhibida en los cines. Resulta curioso que su director acabara siendo Don Siegel, puesto que en un principio iba a ser él el realizador encargado de dirigir Forajidos. Siegel planteó su película más como un remake de la de Siodmak que como una adaptación del relato de Hemingway; de hecho hay muy poco del relato original en Código del hampa, apenas el planteamiento original en el que un hombre, en este caso Johnny North (John Cassavetes) se deja asesinar por dos asesinos a sueldo, Charlie (Lee Marvin) y Lee (Clu Gulager). La gran aportación de la película de Siegel consiste en que a partir de la muerte de Johnny el relato sigue las pesquisas no de un agente de seguros sino de los propios asesinos, quienes intrigados con la extraña actitud de su víctima deciden investigar su encargo oliéndose una importante suma de dinero. De este modo Código del hampa es una película más amoral que Forajidos: aquí el hilo conductor de la trama no es la investigación llevada a cabo por una persona integrada en la sociedad, como era el caso del personaje encarnado por Edmond O’Brien en la película de Siodmak, sino por unos matones dispuestos a todo con tal de conseguir el botín.

     En comparación con el film noir de Siodmak la película de Siegel destaca por su estilo más directo y por su tratamiento seco y visceral de la violencia. Y es que no hay que olvidar que habían pasado ya casi veinte años desde Forajidos y que en el momento del rodaje de Código del hampa el cine norteamericano estaba experimentando una profunda transformación. En ese sentido Código del hampa es una buena muestra de la personalidad fílmica de Siegel, sin duda un autor clave para comprender la evolución del cine negro clásico hasta el cine policíaco de los 70, tal y como demuestran películas tan brillantes como Brigada homicida (Madigan, 1968) y La jungla humana (Coogans’s Bluff, 1968) o tan extraordinarias como Harry el sucio (Dirty Harry, 1970) y La gran estafa (Charley Varrick, 1973). En Código del hampa, y más allá de tics formales propios de los años 60 como los zooms o los planos con el eje de la cámara inclinado, destacan especialmente los estallidos de violencia, especialmente los intensos interrogatorios llevados a cabo por los asesinos (a destacar el momento en el que amenazan con lanzar por la ventana a la mujer fatal interpretada en esta ocasión por Angie Dickinson) o la paroxística secuencia final (con ese inolvidable gesto de Lee Marvin apuntando con el dedo a unos policías tras haber perdido su arma). En lo que respecta al asesinato inicial de Johnny North cabe destacar que Siegel se distancia del trabajo de Siodmak trasladando la escena a una escuela para invidentes, lo que da lugar a una interesante idea: los fríos asesinos con sus oscuras gafas de sol pasan completamente inadvertidos entre los ciegos y no tienen que preocuparse por la presencia de testigos.

     Además de los largometrajes de Siodmak y Siegel cabe citar otra adaptación, sin duda la menos conocida: Ubiytsy (1956), cortometraje dirigido por Marika Beiku, Aleksandr Gordon y el mismísimo Andrei Tarkosky en su época como estudiantes en el Instituto de Cinematografía de Moscú. Aunque desde luego no alcanza la brillantez del comienzo de Forajidos se trata de un trabajo interesante, especialmente si se tiene en cuenta que se trata del primer trabajo de un talentoso grupo de estudiantes. A lo largo de sus cerca de veinte minutos de metraje Ubiytsy dramatiza de manera extremadamente fiel el relato original, permitiéndose incluso menos variaciones que Siodmak en la secuencia inicial de su película. Por otro lado destaca que, pese a narrar exactamente lo mismo, Ubiytsy opta por un planteamiento estético muy diferente al de Forajidos, desarrollando la acción con un ritmo muy lento que acentúa el suspense e incluyendo alguna interesante idea de realización, como la ocultación inicial de los rostros de los asesinos o el inquietante momento en el que el barman descubre a sus compañeros amordazados en la cocina mientras un cliente, ajeno a lo que sucede, silba una canción; citar como curiosidad que es el propio Tarkovsky quien interpreta brevemente a ese cliente.



7 comentarios:

Oscar Alejandro Renderos dijo...

Este cuento de Hemingway fue uno de los causantes que comenzara a dedicarle muchas horas de lectura a los escritores de la generación perdida. La verdad es que quería escribir algo sobre esta obra en mi blog pero veo que aquí hay un recuento muy bueno sobre Los asesinos y hay muy poco que agregarle. Saludos.

Pedro Grimalt Rosselló dijo...

Buenos días Oscar:

Antes que nada perdona el retraso de mi respuesta. En efecto “Los asesinos” es un excelente relato que, a pesar de su brevedad, deja un poderoso recuerdo en la memoria. No me extraña que sea tan famoso ni que haya generado tantas adaptaciones cinematográficas.

He visitado tu blog y me ha parecido muy interesante. Espero que mi entrada dedicada a “Los asesinos” no te haga desistir de escribir algo sobre él en tu blog, sin duda el relato de Hemingway merece todo tipo de recomendaciones.

¡Saludos!

Anónimo dijo...

me fascina.En cuanto lo lei, me senti como si yo estuviera alli, en esa situacion donde la vida pende de un hilo y tu unica salvacion queda al azar.

Anónimo dijo...

saben en qué recopilación de cuentos de hemingway se encuentra este cuento?

Pedro Grimalt Rosselló dijo...

Buenos días, anónimo:

La versión de “Los asesinos” que he leído está incluida dentro de una recopilación de relatos de Hemingway que actualmente se encuentra descatalogada. De todos modos la editorial Lumen editó en 2007 el volumen “Cuentos” en el que aparecen alrededor de cincuenta relatos de Hemingway; no tengo este libro pero parece ser que incluye “Los asesinos”. Igualmente si prefieres leer el relato on-line aquí tienes unos cuantos enlaces en los que aparece reproducido en su traducción al castellano:

http://www.cuentosinfin.com/los-asesinos/

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/hemin/asesinos.htm

Espero que el cuento de Hemingway sea de tu agrado. Recibe un cordial saludo.

Dante Oliver dijo...

Excelente la Película, soy un estudiante cursando el tercer año de nivel secundario,al leer la novela me facino. Gracias Señor Grimalt por compartirla

Pedro Grimalt Rosselló dijo...

Buenos días, Dante Oliver:

Muchas gracias por tu comentario, celebro que te guste tanto el relato como la película. Suerte con tus estudios.

Un saludo.

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