lunes, 23 de agosto de 2010

ORIGEN: Morir, dormir, tal vez soñar



     En poco más de diez años Christopher Nolan ha pasado de debutar en el cine con la interesante Following (id, 1998) a confirmarse como el mejor cineasta de su generación y uno de los más interesantes de la actualidad. No obstante si algo sorprende de este realizador británico es su asombrosa capacidad para meterse al público en el bolsillo sin renunciar a su constante experimentación con la narrativa cinematográfica ni a su escéptica visión de la existencia. En sus siete largometrajes estrenados hasta la fecha la obra de Nolan nos ha regalado un intenso juego con la estructura cronológica del relato en Following y Memento (id, 2000), una aportación personal y subversiva al cine policíaco en Insomnio (Insomnia, 2002), una sombría y pesimista incursión en el cine de superhéroes en Batman begins (id, 2005) y El caballero oscuro (The dark knight, 2008) y un hipnótico viaje por la delgada línea que separa la realidad de la ficción, la verdad de la mentira, en El truco final (The prestige, 2006) y Origen (Inception, 2010), su último y fascinante trabajo.

     A primera vista el esquema argumental de Origen no deja de ser muy parecido al de las películas protagonizadas por ladrones, algo nada sorprendente si se tiene en cuenta que una de las películas favoritas de Nolan es Topkapi (id, Jules Dassin, 1964). De este modo Origen comienza con un prólogo dedicado a presentar a su protagonista, Dom Cobb (Leonardo DiCaprio, cada vez mejor actor), en plena acción durante uno de sus robos; prosigue con el encargo de un nuevo trabajo por parte del misterioso Saito (encarnado por el siempre espléndido Ken Watanabe) y continúa con la preparación del gran golpe por parte de Cobb y su equipo de profesionales formado por Arthur (Joseph Gordon-Levitt), Ariadne (Ellen Page), Eames (Tom Hardy) y Yusuf (Dileep Rao). Pero la gran particularidad de Origen radica en que este grupo de ladrones no se dedica a robar objetos sino información, por lo que sus miembros están especializados en introducirse en el subconsciente de sus víctimas entrando en sus sueños. Por si esto fuera poco el encargo de Saito consiste en entrar en el subconsciente de Robert Fischer (un excelente Cillian Murphy) no para sustraer información, sino para implantar una idea, un origen. La operación llevada a cabo por el equipo de Cobb para implantar ese origen da pie a una impresionante secuencia de más de una hora de duración; dicha secuencia, un auténtico tour de force ensalzado por la excelente banda sonora de Hans Zimmer, lleva al extremo el gusto de Nolan por el montaje en paralelo al mostrar cuatro niveles narrativos simultáneos en el tiempo, consiguiendo mediante una magnífica labor de montaje que el desarrollo de la acción nunca resulte confuso para el espectador. El resultado es una de las experiencias más hipnóticas que el cine nos ha proporcionado en mucho tiempo.

     No son pocos quienes han trazado paralelismos entre Origen y películas como Matrix (The matrix, Larry y Andy Wachowski, 1999) -ver la secuencia en la que Cobb le enseña a Ariadne el funcionamiento del mundo de los sueños-, la reciente Shutter Island (id, Martin Scorsese, 2010) o incluso la saga de James Bond -véase la persecución en la nieve, tan parecida a las vistas en Al servicio secreto de su majestad (On her Majesty’s secret service, Peter Hunt, 1969) o La espía que me amó (The spy who loved me, Lewis Gilbert, 1977)-. Pero en verdad Origen es una película extremadamente vinculada a la obra de su director: en ella reaparecen los ignotos parajes nevados de Insomnio, Batman begins y El truco final o la alteración del orden cronológico del relato, explorada en casi toda su filmografía aunque muy especialmente en Following, Memento y El truco final. La agilidad del ritmo narrativo, el uso de la cámara al hombro y los elegantes encuadres en formato panorámico son otras características propias del cine de Nolan que aquí brillan a gran altura.

     Pero si en algo Origen guarda una enorme coherencia con la filmografía de su director es en la descripción de la trágica relación de Cobb con su mujer Mal (Marion Cotillard). Si en Memento Leonard (Guy Pearce) era incapaz de olvidar a su fallecida esposa debido a su incapacidad para crear nuevos recuerdos, en Origen Cobb no puede evitar que su esposa muerta se le aparezca en los sueños con los que se gana la vida. Además (atención: SPOILER), tal y como sabremos bien avanzado el relato, Cobb tiene su parte de responsabilidad en el muerte de su mujer, ya que él la llevó a reflexionar sobre la frágil frontera que separa el mundo de los sueños de la realidad, lo que condujo a que Mal se suicidara creyendo (¿equivocadamente?) que vivía en sueño y que al morir despertaría en el mundo real. El personaje de Mal se une así a la extensa galería de personajes cuya muerte produce un sentimiento de culpabilidad en los protagonistas de las cintas de Nolan, generando la necesidad de una redención: recuérdense la esposa de Leonard en Memento, el policía asesinado accidentalmente (o no) por Will Dormer (Al Pacino) en Insomnio, los padres de Bruce Wayne (Christian Bale) en Batman begins y su novia Rachel (Maggie Gyllenhaal) en El caballero oscuro y las mujeres de Robert Angier (Hugh Jackman) y Alfred Borden (Christian Bale) en El truco final.

     El personaje de Mal resulta fundamental para una de las posibles interpretaciones que pueden extraerse de Origen (atención: SPOILER): ¿y si la esposa de Cobb tenía razón y éste aún no hubiera despertado de uno de los sueños que compartía con ella? Vista desde este punto de vista la trama de Origen sería enteramente soñada; esta lectura (una de las muchas que puede suscitar la película) se ve reforzada por algunas situaciones vividas por el protagonista en la supuesta realidad, como su encuentro con Miles (Michael Caine), quien en un momento le dice de manera ambigua “Vuelve a la realidad, Dom”, o la huida de Cobb por las calles de Mombasa, cuyo extraño desarrollo parece regido por la lógica aleatoria de los sueños (Cobb trata de esconderse en un bar y los clientes le observan como si fueran las proyecciones de uno de sus sueños; poco después escapa a través de una estrecha pared, en lo que vendría a ser uno de los atajos que en la película los soñadores sitúan estratégicamente en el mundo onírico; finalmente es rescatado por Saito, quien oportunamente había seguido a Cobb hasta África sin que éste se hubiese dado cuenta). En la ya famosa secuencia final Cobb, habiendo cumplido con éxito su difícil misión, se reúne con sus hijos olvidando comprobar si su peonza gira infinitamente como solo lo puede hacer en los sueños: al igual que sucedía en el final de Desafío total (Total recall, Paul Verhoeven, 1990) la imagen funde a negro, dejándonos con la duda de si hemos asistido a la redención definitiva del protagonista o a una fantasía de su atormentado subconsciente.


4 comentarios:

Ramón dijo...

Una de las mejores películas del año para mi gusto. Nolan vuelve a ofrecer un espectáculo con un guión bien diseñado en donde la culpa y la búsqueda de redención vuelven a ser los temas principales.
Buen artículo.

Saludos !!!

Pedro Grimalt Rosselló dijo...

Gracias Ramón. A mi “Origen” también me parece de lo mejor estrenado este año, sin duda junto con “El escritor” de Polanski. Nolan es desde hace tiempo uno de mis cineastas favoritos de la actualidad, no paro de revisar sus películas.

Saludos.

Roxana G. dijo...

Estas en lo cierto Pedro. Creo que estilo de Nolan es lo que le da atractivo al film, y lo que hace que los actores interpreten a su forma de danzar. Aun no he visto la película por falta de tiempo, pero con tu critica, ahora estoy más que ansiosa por ir al cine a verla. Y estoy segura que no será una decepción. El plus está en que me gusta el trabajo de Nolan desde Memento, me encanta como DiCaprio ha ido evolucionando con la ayuda de Martin en sus interpretaciones; y por ultimo estas películas de realidades y sueños son atrayentes para mi, no está demás mencionar que soy fan de la Trilogía Matrix.

Pedro Grimalt Rosselló dijo...

Hola Roxana:

Muchas gracias por los comentarios que has ido dejando en el blog, espero que lo que vaya escribiendo por aquí te parezca interesante. Veo que coincidimos bastante en cuanto a gustos cinematográficos. Yo también he seguido la carrera de Nolan con una especial atención desde “Memento”; la verdad es que este director se está construyendo una filmografía impresionante, no solo por “Origen” o “El cabalero oscuro” sino también por joyas de las que no se habla tanto como “Insomnio” o “El truco final”. No te pierdas “Origen”, seguro que no te defraudará.

Te deseo mucha suerte con tu carrera de periodismo, siempre he pensado que debe ser una carrera de lo más apasionante. ¡Saludos!

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